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De G. Sofovich a E. Chaktoura


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El espectro de la enfermedad vascular

Dr Conrado Estol

Todos los días mueren 50,000 personas como consecuencia de la enfermedad vascular. Por infarto

de corazón, cerebro, enfermedad renal, enfermedad de la arteria aorta y por otras patologías relacionadas con la oclusión o ruptura de arterias. Pero considerando una población mundial de

7.300 millones de personas, la magnitud de estas muertes se pone en contexto al saber que representan el 30% de todas las 150.000 muertes diarias en el mundo. Esto define claramente a la muerte vascular como la primera entre todas las causas. Además, las alteraciones en la circulación sanguínea son también la primera causa de discapacidad física (hemiplegia y otras secuelas), y alteraciones de la función cognitiva que varían desde una limitación para realizar las actividades de

la vida diaria en forma independiente hasta la demencia asociada a una dependencia total del individuo.

Entre las cientos de miles de personas que murieron este fin de semana en el mundo por causa vascular, lo particular es que se encuentran dos argentinos con gran exposición en los medios: el conductor y productor televisivo Gerardo Sofovich (77) y el periodista y psicólogo Eduardo Chaktoura (43).

Si bien la causa específica de muerte es difícil de establecer al no tener la información médica directa, en ambos se puede especular que la enfermedad vascular tuvo un rol fundamental. Los medios han manifestado que Chaktoura murió “por un infarto (cardíaco)”, y si bien en el caso de Sofovich se habla de hemorragia digestiva, también se ha mencionado una “hemorragia interna por ruptura de la aorta”. Independientemente del evento, no hay duda de que sus antecedentes cardíacos seguramente jugaron un papel decisivo.

Y estas dos personas públicas representan dos extremos de la enfermedad vascular, reflejados a

diario en otros miles que mueren de la misma forma. Sofovich, según la descripción de los medios, tenía enfermedad vascular avanzada, se le habían colocado “7 stents” y realizado “13 angioplastias”

(en las arterias coronarias). Según citó su cardiólogo a un matutino, “…le fuimos resolviendo

problemas con stents…”. En el caso de Chaktoura, según la información al público general, no tenía antecedentes y la muerte por enfermedad vascular lo sorprendió. Lo que usualmente se llama

muerte súbita.

Los dos dejan una lección de enorme importancia para evitar la muerte de muchos otros miles, o millones. Existe una enorme deficiencia en determinar el riesgo de infarto o muerte vascular para

cada persona individualmente. Es decir, saber que alguien tiene algún factor de riesgo como el colesterol, presión alta, diabetes, exceso de peso, cigarrillo u otro, no define que “esa” persona indefectiblemente tendrá (o cuándo, si lo tiene) un evento vascular. Por eso nos sorprendemos

cuando una persona aparentemente “sana” (v.g. sin factores de riesgo vascular conocidos o significativos) sufre un ACV, infarto cardíaco o muerte vascular. En el otro extremo, sabemos de individuos que llegan a la octava década con exceso de peso, presión alta, fumando o con otros factores de riesgo vascular. Lo anterior expresa la denominada “susceptibilidad” genética que no es más que la vulnerabilidad que cada persona tiene ante los diferentes factores de riesgo y que está predeterminada genéticamente. Por estas diferencias es que una persona con colesterol levemente elevado puede tener un infarto o muerte súbita a los 40 años (susceptibilidad alta) y otra cumplir 80 luego de 30 años con diabetes (susceptibilidad baja).

¿Cómo definir quién tiene alta o baja susceptibilidad al riesgo vascular? Actualmente se está revisando el concepto por el cual se puede identificar a las personas con alto riesgo de sufrir un evento vascular. Históricamente se ha prestado atención a las arterias que en diferentes estudios diagnósticos mostraban una disminución significativa en su diámetro (v.g. estenosis). Lo usual ha sido tratarlas (“abrirlas”) colocando un stent o haciendo una cirugía que “limpia” la estenosis del canal arterial.

Como resultado de una gran cantidad de investigaciones sobre las alteraciones de la pared arterial,

hoy entendemos que son las placas de colesterol (o ateromas) que NO disminuyen el diámetro de

las arterias las que exponen al individuo a un infarto o complicación arterial. Aunque es contra-intuitivo (y de hecho la mayoría de los médicos se resisten a este nuevo modelo de comprensión de la enfermedad arterial) debemos prestar atención a la “carga” general de aterosclerosis porque esa es la que definirá el riesgo vascular individual. En muchos casos, las arterias que muestran “achicamiento” NO deben ser tratadas con un stent. Los datos científicos son contundentes: aproximadamente el 90% de los infartos ocurren en arterias que no estaban previamente afectadas por una obstrucción severa,

y sí afectan a personas que tenías sus arterias comprometidas en forma difusa por placas de aterosclerosis, algo que no se detecta con los cateterismos, con la ergometría ni con el Doppler.

¿Cómo se detecta la “carga” de aterosclerosis? La evaluación por especialistas en enfermedad vascular, junto a la realización de escalas y estudios específicos no invasivos que estratifican el riesgo individual permiten detectar en forma temprana a los individuos con alto riesgo, independientemente de su edad o perfil de factores de riesgo. Esto solo se puede lograr en un contexto donde el incentivo médico no sea la realización de costosos procedimientos invasivos (como el cateterismo, stent y cirugía) y se cuente con equipos multidisciplinarios de médicos dedicados a la especialidad de “Prevención Vascular”. Estos grupos cuentan con especialistas que cubren las áreas de la cardiología, diabetes, lípidos, hipertensión, neurología vascular, tabaquismo, ultrasonido, nutrición, psicología y ejercicio entre otros.

Mientras la población general no sea evaluada y tratada tempranamente por equipos de especialistas focalizados en Prevención Vascular, la enfermedad vascular -una patología que podría prevenirse en hasta el 80% de los casos- seguirá liderando el triste ranking de muertes en el mundo.

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