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ATEROSCLEROSIS Y ENFERMEDAD CORONARIA

por Dr. Fernando Botto, MSc

¿QUÉ ES LA ATEROSCLEROSIS?

 Aterosclerosis es el depósito de grasa en las paredes de las arterias que se produce con el paso del tiempo, especialmente en las personas que tienen factores de riesgo, tales como presión arterial alta, colesterol alto, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, sobrepeso, estrés y antecedentes familiares.

Los primeros y muy pequeños depósitos de colesterol en las paredes arteriales empiezan en la adolescencia, e inclusive, en la infancia. A partir de allí, la cantidad de factores de riesgo que acumule cada individuo hará que esa primer “semillita” o estría grasa crezca o bien que nunca se modifique, e inclusive desaparezca. Como referencia, algunos estudios demostraron que 1 cada 6 adolescentes tiene infiltraciones de colesterol en las paredes de las arterias coronarias, y 7 cada 10 a los 40 años. Luego de los 50 años, mas del 85% tiene aterosclerosis coronaria de caracter leve, o más.

 

¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD CORONARIA? 

Las arterias coronarias son 2, una a la derecha y otra a la izquierda del corazón (foto), y le llevan sangre oxigenada al propio músculo cardíaco (llamado miocardio) para que funcione normalmente. Cuando estas arterias tienen obstrucciones de grasa severas, es decir, más del 70% de la luz de la arteria, se produce insuficiencia coronaria o “isquemia” del miocardio, por la poca llegada de oxígeno. Esto puede dar dolor de pecho (denominado angina de pecho) o falta de aire, en general durante las actividades físicas o esfuerzos. Estos cuadros de insuficiencia coronaria no suelen ser peligrosos cuando están estables, es decir sin cambios clínicos en los últimos meses, pero cuando el dolor progresa a la situación de reposo o ante actividades mínimas, el problema es mayor, y es importante consultar al cardiólogo.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA? 

 El diagnóstico inicial surge de los síntomas que relata el paciente, especialmente dolor de pecho (o angina de pecho) y a veces, falta de aire. Luego se avanza mediante la solicitud de una prueba de esfuerzo (ergometría, cámara gamma o ecoestrés) o farmacológica (ecoestrés con dobutamina o camara gamma con dipiridamol). Sin embargo, la prueba de esfuerzo sirve para diagnosticar enfermedad coronaria severa pero no para predecir el riesgo de padecer un infarto de miocardio.  Hay estrategias mas eficientes para la prevención cardiovascular y del infarto.

 

¿CÓMO SE TRATA? 

 La insuficiencia coronaria crónica estable puede controlarse con remedios, y en los casos mas rebeldes, se requiere de un cateterismo cardíaco o coronariografía para evaluar directamente el estado de las arterias coronarias y así poder definir la necesidad de una angioplastia coronaria por catéteres o una cirugía de bypass, según la cantidad y lugar de las obstrucciones.

 

Es muy importante destacar que múltiples investigaciones han demostrado que:

1) los remedios son de gran utilidad, sobre todo las aspirinas, que previenen la formación de coágulos, y las estatinas, que bajan el colesterol; 

2) no toda insuficiencia coronaria o isquemia detectada en una prueba de esfuerzo o farmacológica debe ser estudiada con un cateterismo. Sólo aquellas que tengan criterios denominados de alto riesgo, ya sea clínico, o durante la prueba de esfuerzo, deben someterse a una coronariografía y eventual revascularización por angioplastía o cirugía.

EL DEBATE

En algunos ámbitos existe una fuerte tendencia a realizar cateterismos, con la convicción de solucionar las obstrucciones severas. Sin embargo, en situaciones clínicas estables no existen evidencias provenientes de investigaciones científicas serias que demuestren que hacer un cateterismo y destapar las arterias es mejor para reducir el riesgo de complicaciones graves.

Es más, el tratamiento intervencionista puede aumentar los riesgos de complicaciones durante el mismo, y a veces no se justifica su indicación. 

 

¿CÓMO ES LA VIDA DE UN PACIENTE CORONARIO?

La enfermedad coronaria estable, controlada y en seguimiento médico no debe ser una razón para alterar el estilo de vida de un paciente. De hecho, hacer ejercicio es fundamental y muy necesario, y restringir la actividad física es contraproducente, excepto en casos muy puntuales.

Los portadores de esta enfermedad pueden trabajar, viajar, volar, bucear, etc, sin mayores riesgos. 

La necesidad de impedimento para hacer alguna de estas actividades podría ser una buena razón para avanzar hacia el tratamiento intervencionista. Claramente, el objetivo final es lograr que el paciente tenga una vida normal. En caso de pacientes que cursan un infarto agudo de miocardio, el punto de vista respecto al cateterismo, cuando está disponible, es diferente y lo discutiremos en otra sección.

 

En MECyC consideramos vital la educación del paciente sobre esta enfermedad, y compartimos las decisiones cuando aparece algún grado de enfermedad que las requiera. Entendemos que se pueden obtener beneficios en términos de salud de muchas maneras. Este es un tema debatible, que requiere mucha comunicación entre el médico y el paciente, y mucha experiencia y entrenamiento del cardiólogo que opina.